En medio de la desolación, la calma, la paciencia.
Cierto eco circunda el aire que me suele llamar y me atraviesa el cuerpo como daga
y me transforma el alma en auxilio y lamento.
Porque la presencia de tus manos, acaricia mi penumbra…y sólo el respiro, puede contemplarme entera entre tu cielo.
9 Septiembre 2008
28 Enero 2009 at 22:47
Lindas palabras…
El cielo es una caricia…
Felicitaciones por el blog…
Nos leemos…
Aguante Dalí!!!!!!