Septiembre 2008


Las viejas heridas del mar…vuelven con las olas más cercanas.

Y tratamos de desnudar el alma una vez más

Y esperamos aquel principito de la voluntad del mar

y se hace eterno el resplandor que nos corrompe

como el dolor al deseo…un solo paso casi perpetuo.

 

Y te acordás cuando sonreíamos en la plaza?

O cuando pensabamos en salir al sol una vez más?

Y el tren pasaba…..y no nos importó subirnos o perdernos. Y perdimos?

Y si perdimos….por qué estás? “ausente”. Estás. Ahí. Siempre. Como hace años, tantos años.

Fiebre…..NADA es casualidad.

 

En medio de la desolación, la calma, la paciencia.

Cierto eco circunda el aire que me suele llamar y me atraviesa el cuerpo como daga

y me transforma el alma en auxilio y lamento.

Porque la presencia de tus manos, acaricia mi penumbra…y sólo el respiro, puede contemplarme entera entre tu cielo.