a veces cuesta, pero uno tiende a la vaga idea, de creer que es
fundamental. Que quizás el mundo de los demás dependa ciertamente de
nosotros, y de alguna manera parece tener un sentido acertado.
Las heridas van dejando cicatrizes incurables, amargas, altivas,
presentes….y es su sola presencia, la manera más certera de
condicionarnos hacia un posile fracaso.
El tiempo no nos permite abstraeros de la realidad latente y constante
que nos distancia de la ambigua realidad representada en sombras, el
tiempo nos revana día a día una chance más de poder sobrevivir ante el
deseo y la pulsión de ser felices…o de por lo menos, luchar por
objetivos medianamente constantes.
El latido del deseo, empieza a oirse con más claridad que nunca, es
tiempo de vivir, es tiempo de dejar brillar las trágicas tempestades en
un instante.
Camino de barro , camino de rosas…